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La voz del docente

La voz en la práctica docente tiene más importancia de la que a menudo se le da. Es la principal herramienta de trabajo de todo profesor. Pero no solo su ausencia perjudica la docencia, sino también su alteración o su falta de educación. Efectivamente, la voz debe ser educada. La falta de educación o una mala educación de nuestra voz nos puede llevar a situaciones complejas. Pero no siempre. La afonía o dolor de garganta habitual es el signo por excelencia de esta falta de educación. No obstante, a menudo no es necesario llegar a este extremo para que sea evidente que necesitamos una educación vocal: un tono de voz demasiado alto o bajo, mala vocalización, falta de modulación, posición corporal, la no colocación de la voz, etc. Aunque no seamos conscientes de ello, todos estos elementos pueden interferir en nuestra comunicación en el aula.

Como se indica en el apartado "Práctica docente. Evaluación inicial", el principal punto débil detectado tanto por parte del profesorado como por mí, justamente es la voz, tanto desde el punto de vista de la entonación como de la vocalización. Por ello, para aprender a dominar la propia voz, decidí realizar el curso Educació i Tècnica de la veu. Durante el curso, que duró una semana, aprendimos a conocer nuestra propia voz, sus puntos fuertes y sus puntos débiles. El objetivo del curso fue aprender a colocar la voz de forma adecuada, siendo capaces de llegar a la audiencia que teníamos delante, teniendo en cuenta el espacio en el que estábamos.

Aunque inicialmente parecía bastante complicado llegar a alcanzar este objetivo, llegado el último día pudimos lograr la mayoría de los asistentes al curso. No obstante, el curso nos dio las pinceladas para educar nuestra voz. Pero lo realmente importante es la práctica en nuestro día a día, especialmente en el aula. Los meses siguientes pude intentar aplicar lo aprendido en las clases que llevé a cabo. Efectivamente, no es tarea fácil, teniendo en cuenta que dando clase una tiene que tener en cuenta muchos otros factores. Pero creo que ya es un logro el ser consciente de ello, el haber logrado colocar la voz y, por lo tanto, seguir intentando aplicar lo aprendido en el curso. Al fin y al cabo, la educación es un proceso largo, en el que hay que ser constantes, para lograr afianzar lo que realmente nos hará mejorar.

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